lunes, 3 de noviembre de 2014

LA VERDAD...

En este mundo se evitarían muchas situaciones engorrosas si cada quien al despertar por la mañana ponderara su propia significancia en la maquinaria de la vida, si este análisis fuese hecho con determinación y con cierta regularidad es seguro que no existirían tantos “huecos llenos de la hez humana”, empero, tampoco existirían personajes vacíos de quienes hacer observaciones.

martes, 21 de octubre de 2014

DE NUEVO LA ESTULTICIA TOMA LAS RIENDAS

Resulta que la cosa más graciosa me ha ocurrido la semana pasada cuando me encontraba en la cátedra de Estadística.
El profesor comenzó el tema, a saber, "Espacio Muestral".
De acuerdo con lo que alguna vez estudié en la carrera de ingeniería puede definirse como el conjunto de todos los resultados posibles de una experiencia aleatoria.
En fin, escribió un ejercicio en el pizarrón: "¿cuál es la probabilidad de que en el primer lanzamiento de un par de monedas se obtenga cara-cruz y en un segundo intento cruz-cruz?"
A decir verdad no recuerdo del todo la descripción del problema e incluso he llegado a pensar que el ponente tampoco lo copió bien, sin embargo se trataba de determinar el espacio muestral y la probabilidad mediante las combinaciones lógicas de los eventos.
Una vez escrito el ejercicio procedió a resolverlo, así que escribió los espacios muestrales: (cara;cara); (cara;cruz); (cruz;cara); (cruz;cruz), aún no terminaba de escribir cuando una voz se alzó entre los presentes, y con autoridad y seguridad propias de alguien que ignora lo que dice pero que confía en su suerte dijo: "¡Eso no es cierto!... ¡está mal!", de inmediato varias voces hicieron eco, tal como lo haría un rebaño de ovejas apoyando a uno de sus congéneres.
-"Dígame ¿por qué estoy mal?"...
-"¡Porque no es posible que en dos lanzamientos se obtengan esos resultados!"...
Hubo un silencio incómodo y por un momento consideré el comentario como un chascarrillo para romper la monotonía de la clase, sin embargo noté la confusión en los rostros de los ahí presentes y el nerviosismo del ponente, así que supe que la cosa "era en serio"... por así decirlo.
-"Bueno... dígame ¿en qué estoy mal?"...
El alumno, sacando una moneda de su bolsillo, dijo:
-"Porque si lanzo esta moneda dos veces es imposible que en el primer intento salga cara y en el segundo cruz, y si lanzamos dos sus probabilidades son aún menores, ¡por lo que eso que escribió en el pizarrón está mal, y se lo voy a demostrar!".
Acto seguido lanzó la moneda al aire y la atrapó en la palma de su mano, tapándola con la otra mano que tenía desocupada, tras un instante la destapó y dijo:
-"Cara"...
Repitió el experimento.
-"Cara"...
Y una vez más.
-"Cara"... "¿ya vio?".
El experimento se repitió seis o siete ocasiones ante la mirada perpleja de los estudiantes y el nerviosismo del ponente, quien al parecer suplicaba porque saliera al menos una vez cruz para poder refutar la tesis de tan vivaz personaje.
Durante el tiempo que duró esta discusión (a la que bauticé con el título de: "reinventando la probabilidad y la estadística"), solo pude pensar:
-"¿Por qué?".
Por un momento me sentí obligado a pedirle que se abstuviera de emitir ese tipo de comentarios sin fundamento, sin embargo preferí dejar las cosas como estaban ya que al parecer los "ingenieros" asistentes a la cátedra impartida por un "doctor" terminaron convencidos de que habían estudiado 5 años en vano y de que en realidad los cimientos de la probabilidad y la estadística eran tan sólidos como aquellos que se construyen sobre terreno pantanoso.
Sin duda aquel alumno aún cree que descubrió el hilo negro. Su triunfo mal habido y falto de mérito, fue sin duda significativo para su mente primitiva, así que probablemente compartirá esta historia con su descendencia (que espero por bien de la humanidad sea poca) alguna tarde de domingo, al tiempo que observan un álbum de fotografías.
Me siento conmovido hasta las lágrimas por la simpleza del ser humano...

SEMBLANZA DE UNA PERSONA A LA QUE CONOZCO...

Su cuerpo está hecho de tal manera que hasta un dibujante lo dibujaría mejor a oscuras y, si estuviera en su poder modificarlo, daría menos relieve a algunas de sus partes. Con su salud, que dista mucho de ser óptima, este hombre diría que ha estado casi siempre contento: posee el don de aprovechar debidamente sus días de buena salud. Su imaginación, que es su más fiel compañera, jamás lo abandona. Él se instala detrás de la ventana, la cabeza apoyada en ambas manos, y mientras quienes pasan a su lado solo ven un personaje cabizbajo y melancólico, él suele confesarse en silencio que, una vez más, se ha entregado a divagaciones muy placenteras. No tiene más que unos pocos amigos; a decir verdad, su corazón está siempre abierto a uno solo, presente, y a varios ausentes; su afabilidad hace que muchos lo crean amigo suyo, y lo cierto es que él los sirve también por ambición y amor al prójimo, mas no por ese impuso que lo lleva a servir a sus amigos de verdad. Ha amado tan solo una o dos veces, la primera, con un amor no desgraciado, la segunda, con uno muy feliz; conquistó un buen corazón únicamente a fuerza de jovialidad y de ligereza, y aunque ahora suele olvidar ambas cosas, siempre venerará la jovialidad y la ligereza como los atributos espirituales que le han deparado las horas más placenteras de su vida. Y si tuviera la posibilidad de volver a elegir un alma y una vida no sé si elegiría otras de poder recuperar una vez más las suyas. Ya en su adolescencia pensaba muy libremente sobre la religión, aunque nunca ha considerado un honor ser un librepensador, ni tampoco creer sin excepción en todo. Es capaz de rezar con fervor, y nunca ha podido leer el Salmo 90 sin que lo embargara un sentimiento sublime e indescriptible. "Antes de ser engendrados los montes" etcétera, significaba más para él que "Canta alma inmortal" etcétera. No sabe qué odia más, si a los jóvenes oficiales o a los jóvenes predicadores, con ninguno de los cuales podría vivir mucho tiempo. Su cuerpo y su indumentaria raramente han sido aptos y sus convicciones raramente... suficientes para las reuniones sociales. Espera no pasar nunca de tres platos a medio día y dos por la noche, con un poco de vino, ni quedarse por debajo de unas patatas, manzanas y algo de pan y también de vino diario: en ambos casos se sentiría infeliz. Ha caído enfermo siempre que ha vivido unos días fuera de estos límites. Leer y escribir son para él ocupaciones tan necesarias como comer y beber, y espera que jamás le falten libros. En la muerte piensa a menudo y nunca con horror; le gustaría poder pensar en todo con tanta serenidad y espera que algún día su Creador le reclame dulcemente una vida de la que él no fue un propietario demasiado avaro, aunque tampoco dilapidador.
Con esta semblanza se describe Georg Christoph Lichtenberg en una suerte de autorretrato.
Excelente narrativa que se puede encontrar en el libro "Aforismos", de su propia autoría, lectura ampliamente recomendada.

jueves, 17 de julio de 2014

Una Historia de Terror

Transitando por una solitaria carretera, el automóvil de un sujeto sufre una seria avería. Serían las once de la noche y llovía a cántaros, los relámpagos iluminaban el cielo y no había un alma en todo el camino. El sujeto procedió a instalar los reflejantes unos metros detrás del vehículo cuando de pronto vio las luces de otro auto que se acercaba lentamente, la lluvia era tan intensa que comenzó a gritar y a hacer señas para que se detuviera. El coche paró y el tipo abrió la portezuela. Al abordar la unidad comenzó a platicar: “¡Gracias a Dios que pasó por aquí!, ¿sabe?, mi auto se averió y necesito llegar al poblado más próximo porque…” En ese momento cerró la portezuela y al dirigir la mirada al conductor el sujeto palideció al ver que el asiento estaba vacío. Mayor sería su sorpresa cuando el auto comenzó a moverse lentamente. El sujeto no podía hablar, quedó petrificado, escuchó gemidos y voces con un extraño eco que no permitía distinguir lo que decían, volteó su vista hacia el camino y vio que se aproximaba a un barranco... supo que sería su fin. De pronto una mano fantasmal tomó el volante y lo giró suavemente siguiendo el trazo de la curva y pasando a centímetros del desfiladero. Blanco como un papel el sujeto abrió la portezuela y saltó al exterior, levantose de inmediato y echó a correr hasta que llegó a un poblado cercano. Al llegar vio un lugar iluminado por un foco en el umbral de la puerta y un letrero con luces de neón que decía “bar”, ingresó al lugar en el cual se encontraban algunas personas conviviendo a la tenue luz de los focos y al amparo de unas cuantas botellas de licor, se acercó a la barra totalmente empapado, temblando y blanco como un cadáver. Balbuceando pidió al cantinero un vaso con whiskey y cuando lo tuvo en sus manos lo tomó de un solo golpe y pidió otro. El cantinero lo observaba atentamente y se atrevió a preguntar qué ocurría, a lo que el sujeto, ya un poco calmado, contestó que había tenido una terrible experiencia, una experiencia sobrenatural, comenzó a platicar su historia y los clientes empezaron a acercarse para escuchar atentamente cada palabra, casi finalizaba el relato cuando de pronto se abrió la puerta con un terrible golpe, seguido del resplandor del rayo y casi de inmediato el sonido del trueno. Dos figuras humanas penetraban en la tenue luz del lugar ante el asombro de todos, entonces, uno de ellos dijo: “¡Mira Manuel… ahí está el cabrón que se trepó al coche cuando veníamos empujando!”.

lunes, 23 de junio de 2014

¿Y LAS PROMESAS APÁ?

Lo vi por la mañana mientras me dirigía a la oficina, un hombre de unos 75 años, con la tez arrugada, amarilla y de textura acartonada, encorvado, más flaco que delgado, los ojos sumidos y la mirada perdida, las ropas demasiado grandes para alguien de su talla.
Colgando de su hombro izquierdo un bolso de tela y sobre la cabeza una gorra, ambas prendas con los logotipos y las frases de la campaña emprendida por un presidenciable. A todas luces una imagen aterradora, grotesca y desoladora por el significado implícito.

lunes, 2 de junio de 2014

LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN

Beck, Elton John, Taylor Momsen, Fleetwood Mac, Enrique Peña Nieto, Nirvana, Kiss, Boy George, The Heartbreakers, Maynard James Keenan, Mad Men, X-Men, Godzilla, Miguel “El Piojo” Herrera, y más… Tal es el encabezado de la revista Rolling Stone México, y aquí sobran las palabras. Lo cierto es que compré la revista ya que después de leer los comentarios publicados en el sitio oficial RSM sentí curiosidad por saber de qué se trataba el artículo, después de todo no se debe criticar lo que no se conoce. Una vez que terminé la lectura de aquel reportaje caí en cuenta de que el concepto actual del periodismo es tan absurdo como vacío, y que, salvando las obvias diferencias, pareciera que nos encontramos en tiempos de Don Porfirio, sin duda alguna se trata de un texto en el cual se pueden desperdiciar valiosos minutos. Con singular gracia ERIS comentó en el sitio web: “Antes eras chévere RS México… antes eras chévere”. Yendo un poco más allá cito un fragmento de “Elogio a la Estulticia” de Erasmo de Rotterdam, por considerarlo por demás adecuado para esta y otras tantas situaciones actuales: “… considero que ya advertís cuánta satisfacción proporciona por doquier el amor propio a todos y cada uno de los mortales. De él es casi hermana gemela la adulación, pues el amor propio es símil de pasarse uno mismo la mano por el lomo mientras la adulación consiste en pasársela a los demás…”. Hago uso de una imagen meramente ilustrativa y que es propiedad de "El Chamuco y los hijos del averno", disfrútenla.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Café

Algo llamó mi atención la semana pasada y fue un anuncio colocado en el exterior de una cafetería ubicada a unos metros de la iglesia de la Merced, que decía: “Deja tu café pendiente…”, se trata de un concepto que, aunque no es nuevo, resulta muy atractivo, ya que pagas un café y alguien más pasa y lo disfruta. Y resulta aún más seductor el hecho de que puedes llevar un libro para donar o intercambiar, ya que el propósito (desde donde lo veo) es generar un movimiento de consciencia social e interés por la lectura… como sea, dejaré un café pendiente y unas frases de Schopenhauer para acompañar.

miércoles, 30 de abril de 2014

Adiós Maestro Gabriel García Márquez

El día de hoy (día del niño por cierto) he adquirido el número 301 de la revista “El Chamuco” y al abrir la edición, en la primer página he encontrado un artículo que me ha emocionado hasta las lágrimas en una mezcla de nostalgia, tristeza y asco; nostalgia por la ya eterna ausencia física de una personalidad del mundo de la literatura, un escritor de calidad insuperable y tremenda fuerza de voluntad, tristeza de pensar que quizá quedó algún libro inconcluso… y asco por la naturaleza humana que impulsa a entes como EPN a realizar actos vandálicos, totalmente desconsiderados y sin sentido como “un discurso de despedida”, y no quiero decir que un discurso sea malo, sino que resulta un insulto que alguien que ha permanecido aislado (por voluntad propia) del mundo de las letras se atreva a pronunciarlo, "¡ya no hay moral!"... como diría Juan Topo, personaje de los Simpsons. Sin duda alguna la vida es injusta y no diré más al respecto, sin embargo quiero reproducir dicho artículo pues, en la humilde opinión de un servidor, es inspiración pura. Así que con el permiso de “Los Hijos del Averno” y con el respeto que merece ese círculo tan cercano al propio García Márquez, aquí lo tienen: “Amaneció muerto el jueves santo. Su muerte fue anunciada por una luna tan roja como la sangre, por una nevada primaveral – con copos de nieve tan duros como el granizo y del tamaño de una guayaba – que paralizó una autopista y por un temblor de tierra que sacudió las entrañas de su segunda patria. Sus cenizas fueron colocadas en una pequeña urna y decenas de miles de personas acudieron a despedirlo. Dos grupos de vallenato interpretaron sus temas favoritos, mariposas amarillas de papel inundaron los cielos y un presidente que jamás había leído un libro disertó sobre la vida y obra de un hombre de quien nunca antes había oído hablar”… He de permitirme una libertad más y es la de añadir la imagen que ilustra el texto, ¡disfrútenla!