martes, 26 de noviembre de 2013

Existe una gran diferencia...

“M” es un tipo como cualquier otro, excepto por una afección en la cadera que le hizo aumentar talla de manera irregular en algunas partes del cuerpo, por tanto su andar es, en función de esta condición, lento y vacilante, algún tiempo utilizó muletas aunque por ahora sólo emplea ocasionalmente un bastón, pese a ser alto y (debido a su padecimiento) corpulento, no resulta ser el tipo de persona que impone respeto. “M” tiene voz grave, pero se le quiebra al menor indicio de una discusión. La mayor parte del tiempo se dedica a sus pasatiempos favoritos, a saber: actualizar el facebook, jugar en línea, ver telenovelas por internet o comer, todo esto, claro está, dentro del horario de oficina. Resulta que en cierta ocasión la Responsable de la Oficina a la cual "M" está adscrito habló de manera general, en una suerte de reunión de equipo de trabajo un tanto improvisada, acerca de que “sabía de buena fuente que muchos de los ahí presentes se pasaban el tiempo realizando actividades que no correspondían a las que tenían encomendadas, pasatiempos en su mayoría, y que pese a haber solicitado al Área de Informática que se instalaran claves en todas las PC’s para evitar el acceso a páginas que pudieran servir como distractores algunos se las habían ingeniado para decodificar el password y seguir perdiendo el tiempo”. Ante tal acusación “M” habló, vacilante pero convencido de lo que estaba diciendo: “Pues sí… pero lo hago con mi propia clave… con la de mi celular… ¡y yo pago por eso, así que no utilizo la red de la oficina!...”.

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